Investigadores de UTEP desarrollan un método preciso para diagnosticar la enfermedad de Chagas

EL PASO, Texas – Científicos de UTEP han desarrollado y probado con éxito un innovador método de diagnóstico para la enfermedad de Chagas, una enfermedad parasitaria que afecta a aproximadamente 6 millones de personas en todo el mundo.
Los resultados, recientemente publicados en el International Journal of Molecular Sciences, muestran una técnica más rápida, sensible y confiable, especialmente para detectar la enfermedad en su fase crónica, cuando el diagnóstico es más difícil.
Según Priscila Silva Grijo Farani, Ph.D., investigadora posdoctoral en el laboratorio de Almeida en UTEP y autora principal del estudio, este nuevo método mejora significativamente la capacidad de detección en diferentes etapas de la enfermedad.
La enfermedad de Chagas es altamente prevalente en América Latina, desde México hasta Argentina, pero su diagnóstico sigue siendo un reto debido a la gran variabilidad geográfica de las cepas del parásito.
“El diagnóstico de la enfermedad de Chagas es un desafío complejo”, explicó Farani. “Durante la fase aguda, que dura entre 4 y 5 semanas, los pacientes suelen tener una alta carga parasitaria en la sangre, pero sin síntomas evidentes. Sin embargo, cuando los síntomas aparecen en la fase crónica, la cantidad de parásitos en la sangre es mucho menor y más difícil de detectar.”
Farani trabajó en colaboración con Igor Almeida, Ph.D., profesor de ciencias biológicas en UTEP y experto en la enfermedad de Chagas, para comparar un nuevo método de extracción de ADN con la técnica estándar utilizada actualmente.
Ambas técnicas se basan en la detección del ADN del parásito en muestras de sangre, pero el nuevo método ofrece una mayor sensibilidad y precisión.
Los investigadores emplearon guanidina-EDTA, una sustancia química que descompone las células sanguíneas y preserva el ADN del parásito. Luego, utilizaron microesferas magnéticas diseñadas para unirse específicamente al material genético, lo que permitió una extracción altamente eficiente del ADN del parásito.
Aunque la tecnología de microesferas magnéticas ya se ha utilizado para detectar otras enfermedades infecciosas, esta es la primera vez que se aplica al diagnóstico de la enfermedad de Chagas.
El método tradicional de extracción de ADN se basa en columnas de sílice, que capturan el material genético junto con otras moléculas.
En comparación, el método de microesferas magnéticas obtuvo ADN de mayor pureza y aumentó significativamente la sensibilidad de detección del parásito, convirtiéndose en una herramienta más efectiva, especialmente para pacientes en la fase crónica de la enfermedad.
“Esta investigación representa un gran avance en el diagnóstico de la enfermedad de Chagas”, comentó Farani. “Mejorar la detección, especialmente en casos crónicos, es crucial para iniciar tratamientos oportunos y mejorar los resultados en los pacientes. Como investigadora enfocada en el diagnóstico de enfermedades infecciosas, me entusiasmó liderar este proyecto.”
Este descubrimiento forma parte de una iniciativa más amplia en UTEP para combatir la enfermedad de Chagas. La universidad recientemente concluyó un ensayo clínico sobre tratamientos en Bolivia y ha desarrollado vacunas en los laboratorios de Almeida y Maldonado, las cuales ya han sido patentadas y avanzan hacia el primer ensayo clínico de una vacuna contra la enfermedad de Chagas.
“El innovador método de la Dra. Farani para extraer ADN representa un gran avance en el diagnóstico de Chagas”, afirmó Almeida. “Su trabajo tiene el potencial de mejorar la detección temprana y el tratamiento, especialmente en la fase crónica, donde el diagnóstico es más difícil.”
Farani continuará su trabajo en UTEP como profesora asistente en la Facultad de Farmacia, donde seguirá desarrollando herramientas de diagnóstico mejoradas y estrategias de tratamiento para pacientes con Chagas. Entre los coautores del estudio se encuentran Jacqueline López, exalumna de UTEP que realizó la mayor parte de los experimentos, y los doctores Otacilio Moreira y Amanda Faier del Instituto Fiocruz en Río de Janeiro, Brasil.