ABARA ayuda a migrantes a integrarse a la vida en Ciudad Juárez

CIUDAD JUÁREZ, México — Alejada de su natal Honduras, Carolina Cruz encuentra consuelo en una barra de jabón artesanal. En un taller comunitario de manualidades, sus manos dan forma al producto mientras su corazón se adapta a una nueva realidad: vivir el sueño mexicano.
Como muchas otras mujeres migrantes que llegaron a esta frontera con la esperanza de alcanzar el sueño americano, Carolina quedó varada en el lado mexicano debido a las restricciones migratorias impuestas durante la administración del expresidente Donald Trump. Hoy, encuentra en Ciudad Juárez no solo refugio, sino una comunidad que la abraza.
“Los cursos nos han ayudado bastante, porque le ayudan a uno a convivir con otras personas… también para no estresarse. Eso le ayuda bastante, la verdad que sí”, comparte Carolina.
El taller al que asiste es parte del programa “Huellas”, impulsado por la organización binacional ABARA, que busca integrar a la población migrante a través de actividades terapéuticas como la elaboración de artesanías. El objetivo no es solo enseñar un oficio, sino ayudar a las mujeres a sanar, relacionarse y construir comunidad.
“Muchas personas han decidido establecerse en nuestra ciudad”, explica Rosa Maní Arias, coordinadora de ABARA. “Nos encanta pensar en el hecho de poder crear comunidad.”
La iniciativa también cuenta con el apoyo de voluntarios como Andy Galicia, miembro del Templo Cristiano Salem, quien destaca el impacto emocional de los talleres: “Siento que se sienten animadas, que se sienten amadas… aquí en México, a pesar de que no es su ciudad de origen, los abrazamos y los apapachamos de esa forma.”
Aunque el flujo migratorio ha disminuido en los últimos meses, muchas de las personas que permanecen en la región fronteriza ahora buscan establecerse de forma permanente en México. Lejos de rendirse, estas mujeres están encontrando nuevas formas de integrarse, contribuir al mercado laboral y formar parte activa de la vida en Ciudad Juárez.
Con proyectos como este, Ciudad Juárez se convierte en un punto de encuentro donde la resiliencia migrante se transforma en fuerza comunitaria.