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Joven de El Paso dona un riñón a los 20 años y le cambia la vida a un amigo de la familia

Alan Tiscareno Hace 4 meses

EL PASO, Texas — A los 20 años, Isabella Rascón tomó una decisión que pocos estarían dispuestos a asumir: donar uno de sus riñones para salvar la vida de un amigo de la familia que padecía una enfermedad renal genética.

Hace aproximadamente un mes, la joven originaria de El Paso ingresó al quirófano para donar uno de sus riñones a Emerson, quien luchaba contra la enfermedad renal poliquística (PKD, por sus siglas en inglés), una condición hereditaria que provoca el deterioro progresivo de los riñones.

Lejos de sentir miedo, Isabella recuerda haber enfrentado el proceso con entusiasmo.

“La verdad no estaba nerviosa, yo estaba muy emocionada para poder ayudarlo”, expresó.

La búsqueda de un donante compatible había estado llena de incertidumbre para Emerson y su familia. Sin embargo, Isabella decidió dar un paso al frente y convertirse en la respuesta que tanto esperaban.

La decisión la tomó meses atrás y la compartió con Emerson durante la pasada Navidad. Antes de hacerlo, también tuvo que conversar con sus padres, quienes inicialmente se preocuparon por los posibles riesgos para su salud.

“Como cualquier papá estaban preocupados por mi salud y cómo funcionaría todo. Pero después de explicarles, me apoyaron. Les dije que era una decisión que quería tomar y al final estuvieron conmigo”, relató.

Tras superar múltiples exámenes médicos, evaluaciones y meses de espera, el trasplante se realizó el pasado 21 de mayo. La cirugía, que involucró dos quirófanos simultáneamente, tuvo una duración aproximada de cinco horas.

Mientras los médicos trabajaban, Isabella tenía una sola preocupación: que todo saliera bien para Emerson.

“Después de la operación estaba muy agradecida de que todo salió bien y estaba esperando que Emerson saliera también de la cirugía”, recordó.

Un mes después del procedimiento, ambos continúan recuperándose favorablemente. Isabella asegura que ha retomado su vida cotidiana sin complicaciones, mientras que Emerson sigue avanzando en su proceso de recuperación.

Aunque todavía no han tenido muchas oportunidades para convivir después del trasplante, Isabella afirma que el impacto de su decisión es evidente todos los días, especialmente a través del agradecimiento constante de la familia.

“Me mandan mensajes todos los días y están muy al pendiente de mí. Sé que ellos van a estar felices por el resto de sus vidas y estoy muy feliz de poder ser parte de su historia”, dijo.

A pesar de que muchos consideran su acción un acto de valentía, Isabella insiste en que simplemente hizo lo que consideró correcto.

“Yo lo hubiera hecho por cualquiera. Si alguien hubiera necesitado ayuda, me hubiera hecho los exámenes. Para mí, todos merecemos vivir sus vidas.”

Con apenas 20 años, Isabella tomó una decisión que transformó dos vidas para siempre. Más allá de un gesto de generosidad, su donación representa un regalo invaluable: la oportunidad de seguir viviendo.

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