Ver Más
NOTICIAS

La historia y futuro del barrio Duranguito: Un debate sobre preservación y desarrollo

Alan Tiscareno Hace 2 años

EL PASO, Texas – El Consejo Municipal de El Paso aprobó el 25 de febrero planes para la venta y restauración de 17 edificaciones que son propiedad de la ciudad, ubicadas en el barrio histórico de Duranguito, un área que ha sido objeto de discusión durante años por su valor histórico y cultural.

Este proyecto ha generado tanto esperanza como controversia entre los residentes y activistas locales, pues, mientras algunos celebran la oportunidad de revitalizar una de las zonas más antiguas de la ciudad, otros se oponen al desmantelamiento de una comunidad con siglos de historia.

La historia de Duranguito es mucho más compleja que la de un simple vecindario en el corazón de El Paso. La región, conocida históricamente como El Paso del Norte, fue habitada por los primeros pobladores indígenas y posteriormente fue el lugar de asentamientos españoles y mestizos, quienes llegaron en busca de nuevas oportunidades en el siglo XVIII.

A lo largo de los años, Duranguito se ha ido moldeando con la influencia de diversas culturas, incluyendo la indígena, la española, y más tarde, la estadounidense. De hecho, esta área fue uno de los primeros puntos de contacto entre los colonizadores españoles y las comunidades indígenas de la región.

La zona tiene un valor significativo no solo por su antigüedad, sino también por su vinculación con eventos históricos clave en la región. Durante el siglo XIX, Duranguito fue testigo de la llegada de los primeros asentamientos de colonos, y con ello, del surgimiento de una economía agrícola y comercial que ayudó a dar forma a la región.

Fue en este entorno donde figuras importantes como Juan María Ponce de León, un adinerado hombre de negocios originario de Paso del Norte, comenzaron a establecerse y desarrollar tierras en la región.

Duranguito, como se conoce hoy, comenzó a configurarse en los primeros años del siglo XIX, en un territorio que, por entonces, no tenía las características de una ciudad.

Lo que un “Paseño” de aquel entonces podía ver era solo terreno baldío con algunos asentamientos indígenas, sobre todo los pueblos de los Ysleta y los Tigua, quienes vivían en la zona mucho antes de la llegada de los colonizadores. Fueron estos pueblos los que sirvieron de punto de partida para la creación de la región como un centro de comercio y asentamiento europeo, tras la llegada de los españoles y la fundación de El Paso en 1659 por parte de los misioneros franciscanos.

Catedral Paso del Norte, entre 1880 y 1897. Imagen Cortesía: Librería del Congreso

El legado histórico de Duranguito también está ligado al explorador español Juan de Oñate, quien es considerado una de las figuras clave en la historia de la colonización del suroeste de los Estados Unidos y la fundación de comunidades que eventualmente se convertirían en ciudades importantes.

Oñate, en 1598, lideró la expedición que estableció el primer asentamiento permanente europeo en lo que hoy es Nuevo México, fundando la ciudad de San Juan de los Caballeros, y posteriormente recorrió lo que ahora es el norte de México, el sur de Colorado y Texas.

A través de su expedición, Oñate y sus hombres cruzaron por la zona que más tarde se conocería como El Paso del Norte. Aunque Oñate no fundó directamente El Paso, su presencia en la región marcó el comienzo de la influencia española en la zona, que luego sería crucial para el desarrollo de Duranguito. Oñate y sus seguidores establecieron rutas comerciales y territoriales que facilitarían la llegada de más colonos españoles y el establecimiento de poblaciones permanentes en lo que hoy es el suroeste estadounidense.

Los misioneros franciscanos, que llegaron con Oñate, jugaron un papel fundamental en el establecimiento de las primeras comunidades en la región de El Paso. La influencia de Oñate y los primeros asentamientos españoles ayudaron a dar forma a la cultura y la economía de Duranguito y el área circundante, cimentando su importancia histórica.

Durante el siglo XIX, la región pasó por importantes transformaciones, especialmente con la influencia de empresarios como Juan María Ponce de León. En 1827, Ponce de León solicitó 215 acres de tierra a las autoridades locales con la intención de crear una hacienda productiva.

Esta zona, que originalmente estaba compuesta por una mezcla de tierras agrícolas y ganaderas, experimentó un rápido crecimiento durante las primeras décadas del siglo XIX, lo que la convirtió en un lugar de relevancia dentro de la región.

Ponce de León no solo buscaba crear una plantación, sino también mejorar las condiciones de vida de la población, creando viviendas de adobe y un sistema de riego para asegurar la productividad de la zona. Las viviendas construidas por él fueron una de las primeras en la región y hoy en día se reconocen como algunas de las construcciones más emblemáticas del El Paso antiguo.

Imagen Cortesía: Cortesía del libro de Leon Metz “El Paso Chronicles” y la colección de Cleofas Calleros.

En 1830, Ponce de León vendió la propiedad a Benjamin Franklin Coons, quien la transformó en una zona rentable al alquilarla al ejército. Bajo la dirección de Coons, la región pasó a llamarse “Coon’s Rancho”, y se convirtió en un punto estratégico para el ejército estadounidense antes de la llegada de Jefferson Van Horne, quien sería el primer comandante de Fort Bliss.

Durante la década de 1840, el área pasó a ser el “Puesto Opuesto de El Paso Del Norte”, el primer campamento militar de la región, aunque algunos historiadores argumentan que esta zona fue el primer intento fallido de establecer Fort Bliss en lo que hoy es El Paso.

Durante este tiempo, la influencia de la milicia estadounidense marcó un cambio en el carácter de la región, que pasó de ser un centro agrícola y ganadero a convertirse en un punto clave de comercio y tránsito.

El campamento militar se mantuvo en la zona hasta 1851, cuando las dificultades económicas de Coons obligaron a los militares a abandonar el área. Sin embargo, la tierra continuó siendo de gran interés para comerciantes y empresarios que seguían viendo en ella un potencial significativo para el desarrollo.

En los años posteriores, la ciudad de El Paso comenzó a expandirse y a desarrollarse rápidamente, convirtiéndose en un centro comercial importante entre los Estados Unidos y México.

La ubicación geográfica de El Paso, cerca de la frontera con México y en el cruce de importantes rutas comerciales, permitió que la ciudad floreciera a medida que se asentaban más colonos y comerciantes en la región.

Durante las décadas siguientes, el área de Duranguito fue el escenario de múltiples eventos históricos que marcarían el rumbo de El Paso. La ciudad experimentó una fuerte urbanización, y muchas de las estructuras históricas fueron modificadas para dar paso a nuevas construcciones que reflejaban el crecimiento económico y poblacional.

Duranguito continuó siendo un área clave dentro de la ciudad, aunque a lo largo de los años sufrió una serie de transformaciones urbanísticas. Algunas de las casas de adobe de los primeros colonos aún permanecen, pero muchas otras estructuras se han perdido o modificado con el paso del tiempo.

En 1905, El Paso albergaba la “Chinatown” más grande de Texas, después de que 1,200 migrantes chinos llegaran para trabajar en la construcción de la línea ferroviaria Southern Pacific, que llegó a la ciudad en 1881.

Pancho Villa llego a usar varios edificios de Duranguito para ocultar armas o hacer tratos relacionados a la revolución mexicana. Villa también llegaba a El Paso a tomar malteadas de fresa, en una cantina localizada en lo que hoy es el Burger King localizado en el centro.

El plan de restauración de la Ciudad

Mapa de Duranguito, Imagen Cortesía: Ciudad de El Paso

Hoy en día, Duranguito se encuentra en medio de un debate sobre su futuro. El Consejo Municipal de El Paso ha aprobado un plan para restaurar y vender las 17 edificaciones que forman parte de la propiedad de la ciudad en el área de Duranguito, un paso que se suma a los esfuerzos más amplios de revitalización de la zona.

La ciudad ha propuesto un enfoque para preservar las fachadas de los edificios históricos mientras se generan nuevos espacios públicos, viviendas y comercios que impulsen el desarrollo económico y social del área.

El plan de la ciudad para la Plaza Union, que incluye la restauración de Duranguito, también tiene como objetivo aumentar las oportunidades de vivienda y crear un entorno más dinámico para los residentes y turistas.

Según la propuesta, se emitiría una Solicitud de Calificaciones (RFQ) en marzo para identificar a los desarrolladores interesados en restaurar las propiedades de acuerdo con las regulaciones históricas de la ciudad. De ser aprobado, este proyecto no solo transformaría la zona, sino que también abriría la puerta a nuevas oportunidades comerciales, culturales y recreativas para la comunidad.

El rechazo de la arena y la controversia Actual

El historiador arquitectónico y profesor en la Universidad de Texas en El Paso, Max Grossman, comenzó una batalla legal contra la ciudad en 2017 con la esperanza de preservar los edificios históricos en el área. En noviembre de 2017, la ciudad colocó cercas alrededor de gran parte del vecindario de Duranguito para prepararse para su demolición e introdujo bulldozers que comenzaron a demoler parcialmente los edificios, incluso antes de que se realizaran los estudios arqueológicos adecuados en la zona. En 2018, Grossman organizó una protesta.

A pesar de la visión optimista de la ciudad para la revitalización de Duranguito, la propuesta ha generado una fuerte oposición. Durante años, se ha discutido la posibilidad de construir una arena en el área, que en su momento se presentó como una forma de atraer eventos de gran escala a El Paso.

Sin embargo, esta idea fue rechazada en una votación popular, lo que dejó en evidencia las profundas divisiones que existen dentro de la comunidad sobre cómo debe manejarse el desarrollo de este barrio histórico. Se suponía que la arena iba a traer eventos de gran magnitud a la ciudad.

Muchos residentes de El Paso y activistas locales han expresado su preocupación por la posible destrucción de las estructuras históricas que dan carácter al área, argumentando que el proyecto podría erosionar la identidad cultural del vecindario.

Para estos opositores, Duranguito representa un vestigio vital de la historia de la ciudad, y su preservación es crucial para mantener vivas las tradiciones y la memoria histórica de El Paso. El desafío actual de El Paso es encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la preservación de su patrimonio histórico.

Noticias Relacionadas