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“Le doy gracias a Dios que no nos pasó nada”: Lluvias torrenciales sorprenden a Vado y dejan a familias en alerta

Carlos Alvarez Hace 1 año

VADO, Nuevo México – “Le doy gracias a Dios que no nos pasó nada, que nada más fue o que estuvo afuera del agua, que no nos llegó a entrar a la casa de nosotros.”

La voz temblorosa de Maribel Rivera, una residente afectada por las intensas lluvias en una comunidad de Nuevo México, resume lo que muchos sintieron esa tarde: alivio por estar a salvo, pero también temor por lo que pudo haber sido una tragedia mayor.

Como Maribel, decenas de familias fueron sorprendidas por la intensidad de una lluvia que parecía pasajera, pero que pronto se convirtió en un torrente incontrolable. En cuestión de minutos, el nivel del agua subió hasta alcanzar las 12 pulgadas, desbordando patios, escalones y cualquier expectativa de seguridad.

“Desesperada y angustiada, que no hallaba ni qué hacer…” relata Maribel, mientras recuerda cómo el agua llegó al segundo escalón de su casa. Sin banqueta para detenerla, la corriente parecía avanzar sin piedad. La impotencia y el miedo se apoderaron de muchos, como lo expresó también Yasmin Rivera: “Fue una locura, no vimos tanta lluvia, de ratito subió como si nada.”

Este tipo de testimonios no solo nos deben conmover; deben también alertarnos. La presencia de una alcantarilla frente a la vivienda no fue suficiente para drenar el agua y lodo acumulados. Varias propiedades sufrieron estancamientos, lo cual puso en riesgo electrodomésticos, muebles y, sobre todo, la seguridad de quienes allí habitan.

La pregunta, entonces, no es solo qué provocó esta inundación —si fue la ruptura de una presa o la crecida de un río, como sospechan algunos vecinos— sino qué tanto estamos preparados para enfrentar fenómenos que cada vez parecen más frecuentes e intensos. ¿Existen protocolos de emergencia claros? ¿Se informa con suficiente anticipación a las comunidades vulnerables? ¿Se han revisado las condiciones del drenaje y la infraestructura?

Maribel y Yasmin aseguran que esta experiencia las ha hecho más conscientes de la importancia de estar alerta y preparadas. “Es importante estar lo más preparados posible, al igual que estar pendiente de las alertas por parte de las autoridades.” Un llamado claro a la acción, no solo para los residentes, sino para quienes deben garantizar su bienestar.

Las lluvias pueden ser impredecibles. Pero la preparación, la prevención y la acción comunitaria no deberían serlo. La naturaleza no siempre avisa, pero nosotros sí podemos estar listos para cuando lo haga.

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