Tarjetas de crédito: Trump promete tope del 10%
Tarjetas de crédito vuelven al centro del debate económico en Estados Unidos tras el anuncio del presidente Donald Trump de imponer un tope del 10% a las tasas de interés durante un año. La medida, que comenzaría el 20 de enero según una publicación del mandatario en Truth Social, ha despertado inquietud entre economistas, especialistas legales y miembros de la comunidad, quienes advierten que la propuesta podría tener consecuencias contraproducentes. Un anuncio que sacude al sistema financieroDe acuerdo con el mensaje difundido por Trump, su administración buscaría limitar de manera temporal las tasas de interés que aplican las tarjetas de crédito. A primera vista, la iniciativa parece favorable para millones de consumidores ahogados por intereses elevados. Sin embargo, expertos advierten que el impacto real podría ser muy distinto.Alejandro Sandoval Murillo, economista, explicó que desde la teoría económica este tipo de intervención suele generar distorsiones. “En términos de teoría económica, una fijación de precios distorsiona los mercados y provoca consecuencias muy negativas en ellos. Cuando ha habido fijaciones de precios se torna escasez, se generan mercados negros y se genera conflicto en la economía”, señaló.¿Tiene el presidente la autoridad para imponer el tope?Más allá de las implicaciones económicas, el anuncio también ha abierto un debate legal. Sandoval Murillo cuestiona si el presidente cuenta con las facultades necesarias para imponer un límite de este tipo de manera unilateral.“El poder ejecutivo en los Estados Unidos no tiene facultades para imponer este tipo de criterios. Es algo que el Congreso debe de realizar”, afirmó el economista, quien añadió que, de intentarse implementar, la medida podría terminar en los tribunales. Según su análisis, el sistema financiero podría impugnarla y ganar jurisdiccionalmente, retrasando o anulando su aplicación. Los consumidores vulnerables, los más afectadosUno de los puntos más críticos del análisis es quiénes pagarían el costo real de la medida. Contrario a la percepción de que los bancos absorberían el golpe, el economista sostiene que los más afectados serían los consumidores de menores ingresos.“Toda esa parte final del eslabón poblacional, la gente de menores ingresos con mayor conflicto para pagar su crédito y mayor vulnerabilidad, básicamente que hayan eliminado del sistema crediticio. Esa sería la consecuencia más amplia e inmediata”, advirtió Sandoval Murillo.La razón es simple: si se obliga a las instituciones financieras a ofrecer tasas más bajas, estas podrían responder restringiendo el acceso al crédito a quienes consideran de mayor riesgo. En la práctica, esto dejaría fuera del sistema a quienes más dependen de las tarjetas de crédito para cubrir gastos básicos o emergencias.